La Real Asociación de Hidalgos presenta el retrato de Felipe VI, el primero que conmemora de sus diez años de reinado. María Fidalgo, máxima especialista en la obra de Ferrer-Dalmau, avanza sus características y estilo.

En la sede de la Real Asociación de Hidalgos de Madrid tuvo lugar el solemne acto de inauguración del retrato de S.M. el Rey Felipe VI. Aunque la institución posee otro lienzo del monarca, quisieron encargar un nuevo cuadro al prestigioso Taller de pintura histórica de la Fundación Ferrer-Dalmau, en conmemoración del X Aniversario de la Proclamación de S.M. el Rey. Es el único óleo de S.M. el Rey Felipe VI que ha sido pintado con ocasión de sus diez años en el trono y que, en un riguroso trabajo técnico del Taller Ferrer-Dalmau, refleja de forma fidedigna al monarca español en el año en que se cumple una década desde su proclamación como Rey de España ante las Cortes Generales que sucedía el 19 de junio de 2014. El autor del cuadro es el coordinador del taller, Alejo Segarra, hombre de la máxima confianza de Ferrer-Dalmau y responsable de gestionar el trabajo de los artistas que componen el equipo. Ferrer-Dalmau fue galardonado en 2018 con la Cruz al Mérito por la Real Asociación.
El acto fue presidido por S.A.R. don Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleáns, duque de Calabria, y presidente de la Fundación Ferrer-Dalmau, que descubrió el cuadro y quién durante su intervención destacó la labor de la Real Asociación de Hidalgos de España en su labor en “promover los valores tradicionales de la hidalguía y los principios del humanismo cristiano” y la siempre “absoluta e incondicional lealtad a la Corona”. También resaltó la labor del taller de Ferrer-Dalmau y la dirección artística del Augusto Ferrer-Dalmau, Pintor de Batallas.
El Presidente de la Real Asociación de Hidalgos, el gallego Manuel Pardo de Vera, destacó la labor de la monarquía y de la Corona como elemento cohesionador de España y de los españoles y subrayó la firmeza del Jefe de Estado en el cumplimiento de sus atribuciones constitucionales. Por su parte, Augusto Ferrer-Dalmau, destacó “el magnífico resultado del cuadro que hoy se va a presentar”, así como el “excelente trabajo que Alejo Segarra, el coordinador de mi Taller, ha llevado a cabo con este proyecto en la conmemoración de un aniversario tan importante”.
El acto de presentación culminó con una conferencia de manos del académico de número de la Real Academia de la Historia, Enrique Moradiellos Fernández, quien hizo una breve disertación sobre estos primeros diez años de reinado de S.M. el Rey Felipe VI.
Análisis uniformológico
Curiosamente el anterior Felipe, Felipe V, fue el monarca más retratado. Al iniciarse el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión, la proclamación de Felipe V motivó que se enviaran retratos a todos los confines del Reino y a todas las provincias de Ultramar y la nueva dinastía Borbón quiso romper con las iconografías de los Austrias y contar con formas propias de representación. Y este retrato de la Asociación de Hidalgos, en cierta manera, también ha roto moldes dentro del clasicismo.
Para retratar a Felipe VI, la Real Asociación eligió el uniforme de la Armada. El rey viste de gala -por ello lleva la levita- , faja roja con cinco pasadores, correspondiente a Capitán General y el Toisón de oro cuelga en el cuello sobre la corbata. Como licencia, la faja no es la de la propia de la Armada, sino la del mando supremo de las Fuerzas Armadas. También luce las Grandes Cruces de las Órdenes al Mérito Militar, Naval y Aeronáutico y el emblema del Estado Mayor de la Defensa. Se adivina la punta de las alas del Rokiski o título de piloto y las de la aviación naval. Exhibe las Hojas de Roble que van acoladas a los mandobles coronados, máxima distinción de la Real Asociación de Hidalgos de España, concedida a Felipe VI . En su intervención, su presidente Manuel Pardo de Vera explicó que-la Casa de S.M. el Rey había autorizado que fuera representada en este retrato.
La banda que cruza tiene los colores de la bandera española, que es la que va adscrita a la Gran Cruz de la Orden del Mérito Naval, como recuerdo a que fue en la Armada donde por primera vez se usó la actual enseña nacional. El taller le ha querido dar un realce cromático especial, ya que en 2025 se cumplen 240 años del decreto de su uso por Carlos III y ha sido una de las efemérides que la Armada ha querido ponderar este año.

Análisis estilístico
La obra “Felipe VI a los diez años de su Coronación”, propiedad de la Real Asociación de Hidalgos, exhibe una gran fidelidad fisonómica y es el primer retrato pictórico en el que se refleja en su rostro la madurez que le ha conferido el tiempo, ya con su barba y el cabello encanecido.
La representación destaca por su extraordinaria sobriedad y es muy distinto a otros retratos institucionales del rey. El fondo neutro es muy oscuro, casi negro, algo atípico. Ello permite que la piel de su rostro y las distinciones, banda y cocas de la bocamanga refuljan de manera especial, transmitiendo una potente sensación aúrea, casi metalizada. Los bordados de la levita y faja alcanzan calidades matéricas. Pero es más, el uniforme es de un azul marino tan profundo que los límites parecen difuminarse y hasta perderse. Pero paradójicamente, esto permite al espectador centrarse más en lo representado y la oscuridad potencia la figura del monarca. De hecho, por la misma razón no porta en el brazo la gorra de almirante con visera de doble palma y galleta con ancla orlada bajo corona real habitual en algunos de sus retratos como el del pintor Barragán de las Cuevas encargado por el CN Ruibérriz de Torres, director de la Torre del Oro.
Su mirada transmite sobre todo confianza y satisfacción por la labor realizada en estos diez años de reinado. Subjetivamente, hasta puede percibirse una media sonrisa que parece comunicar que, pese a las dificultades, sabe que sigue gozando del afecto y apoyo de los españoles y las manos entrecruzadas de un gran naturalismo y refuerzan esa sensación.
Un taller para un retrato del siglo XXI
El lienzo de Felipe VI se integra en la más pura tradición de retratos clásicos, exhibiendo la condición mayestática del rey, pero siendo a la vez un retrato del siglo XXI con un sello actual que huye de la reproducción fotográfica.
Junto a los trabajos históricos que está acometiendo el Taller Ferrer-Dalmau, como la Galería de Reyes para el Ayuntamiento de Boadilla del Monte, está recuperando para el ámbito individual o familiar una tradición muy española: el retrato pictórico. Bajo la atenta supervisión de Ferrer-Dalmau, que exige de sus artistas el máximo esfuerzo y compromiso, está cumpliendo con éxito el objetivo de acercar de forma accesible el disfrute de la pintura a militares, o familiares que quieren tener un recuerdo de su condición castrense posando con el uniforme de su Arma. Pero también a civiles o instituciones que quieren dejar constancia de sus presidentes, autoridades o personajes históricos con los que tengan vinculación. La calidad está garantizada ya que el taller lo forman de pintores seleccionados de entre las mejores escuelas de arte del mundo y todos ellos de perfil profesional y licenciados en Bellas Artes. Ferrer-Dalmau ha declarado que se siente muy orgulloso de sus jóvenes artistas en los que ha depositado toda su confianza “Sé que puedo confiar en ellos, y coordinados por Alejo recuperar en antiguo concepto del taller artístico, donde se pueda adquirir obras de gran calidad”.

Una gran acogida
Fueron testigos de excepción los vicepresidentes de la Real Asociación de Hidalgos de España Cristóbal Colón de Carvajal y Gorosabel, duque de Veragua; y Luis Valero de Bernabé y Martín de Eugenio, marqués de Casa Real. El acto contó con la presencia de Almudena de Arteaga y del Alcázar, duquesa del Infantado y del embajador Carlos Bárcena y Portolés, embajador de España y Gran Canciller de la Sacra y Militar Orden Constantiniana de San Jorge.
En representación de la Fundación Ferrer-Dalmau estuvieron presentes el vicepresidente de Asuntos Económicos, Ángel Soria Vaquerizo; el director general, Alejandro Ferrer-Dalmau Socías; y miembros del Patronato entre los que se encontraban el general Juan Antonio Díaz Cruz y Rubén Rubio de la Oliva, así como altos miembros de las corporaciones nobiliarias españolas y destacadas figuras del arte, la historia y la literatura, representantes de asociaciones y órdenes y miembros de la Real Asociación de Hidalgos.
La obra “Felipe VI a los diez años de su Coronación” demuestra cómo todas las obras de Ferrer-Dalmau y de su taller exhiben la grandeza del clasicismo. Pero a la vez, saben insuflar a sus lienzos una mirada nueva que va más allá transmitiendo valores, y en este caso, el orgullo y el respeto por la Institución monárquica. @mundiario
Autor del artículo: María Fidalgo Casares – 10.11.2025